Ansiedad, estrés y pensamientos persistentes
La ansiedad constante, el estrés elevado, la preocupación excesiva y los pensamientos negativos recurrentes pueden ocupar gran parte de los recursos mentales de una persona. En algunos casos, esto puede favorecer la sensación de dificultad para concentrarse, dispersión mental o problemas para mantener el enfoque durante actividades académicas, laborales o personales.
